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miércoles, 18 de febrero de 2015

Ricitos de Oro

Autor : Desconocido

Ricitos de Oro y los tres ositos

Había una vez tres osos que vivían en el bosque: Papá oso, mamá osa y el pequeño osito. Un día Ricitos de Oro se perdió en el bosque y descubrió la casa donde vivían los tres osos.
Cuando los osos no estaban, Ricitos de Oro entró a la casa probó la sopa del plato grande. -¡Ay! -gritó-. Esta sopa está muy caliente, probó la sopa del plato mediano. -¡Brrr! Está sopa esta helada, finalmente probó la sopa del plato pequeño. -¡Mmm! Esta sopa está deliciosa. Y se la comió toda.
Después de comer, Ricitos de Oro quiso dormir un poco, se acostó en la cama grande y dijo: -¡Está durísima!, entonces se acostó en la cama mediana y dijo: -¡Está muy blanda! Por último, se acostó en la cama pequeña, era tan cómoda que se quedó dormida.
Los osos regresaron a su casa. Papá oso dijo: -¡Alguien ha probado mi sopa!. Mamá osa dijo: -¡Alguien ha probado mi sopa también!, el osito dijo: -¡Alguien se ha comido toda mi sopa!
Los tres osos, tristes y hambrientos, decidieron irse a la cama. Papá oso dijo: -¡Alguien ha dormido en mi cama!, mamá osa dijo: -¡Alguien ha dormido en mi cama también!, el osito gritó: -¡Alguien está durmiendo en mi cama!. Ricitos de Oro despertó al ver a los osos saltó de la cama y salió corriendo sin parar.




Hansel y Gretel

Autor:Los hermanos Grimm

En un lugar muy lejano vivió un leñador con su esposa y sus dos hijos que se llamaban Hansel y Gretel. Se trataba de una familia muy pobre  que apenas ganaba dinero para comer. Llegó un día en el que no tenían nada, ni tan siquiera para comprar algo de comida ni harina para hacer pan. El matrimonio se empezó a preocupar porque pensaba que sus hijos iban a morir de hambre.

La madre pensó que sólo existía un remedio que era dejarlos en el bosque cerca del palacio del rey para que alguna persona los recogiera y cuidara. Hansel y Gretel no podían dormir escuchando toda la conversación. La niña empezó a llorar, pero su hermano le dijo que encontraría una forma de volver a casa, ya que preferían vivir pasando hambre con sus padres que vivir con desconocidos.

Al día siguiente la madre los despertó para ir a buscar fruta y huevos, y Hansel se echó al zurrón un trozo de pan duro. Por el camino fue soltando migas de pan. Al llegar cerca del palacio los padres dijeron a los pequeños que descansaran y que ellos iban a buscar algo para comer.


Los niños se quedaron durmiendo, pero al despertar fueron a buscar el camino de migas de pan para regresar a su casa. Por más que buscaban no lo encontraban, ya que los pájaros se lo habían comido. Estuvieron andando mucho tiempo hasta que encontraron una casa hecha de galletas y caramelos. Era tal el hambre que tenían que se acercaron a ella, pero de repente apareció una anciana que los invitó a pasar y les ofreció comida. Seguidamente les preparó la cama para que durmiesen.

En realidad la viejecita era una bruja que lo que quería era hacerlos trabajar. La niña tenía que cocinar y hacer la limpieza, pero a Hansel lo querían para comérselo, por lo que lo metió en una jaula y comenzó a darle de comer.

El chico fue comiendo y engordando, pero como la bruja estaba casi ciega, cuando le pedía que sacarse un dedo para ver si había engordado, Hansel sacaba un hueso de pollo. Tanto tiempo había pasado que la bruja al final se aburrió y decidió comérselo. Pidió a Gretel que encendiese el horno para cocinar al niño, pero la pequeña le dijo que ella no sabía hacer un fuego.

Fue entonces cuando la bruja se acercó al horno y la niña aprovechó para empujarle a su interior, con lo que ambos niños pudieron quedar libres.

Antes de volver a su casa encontraron un montón de oro y piedras preciosas que recogieron para poder dar a sus padres. En su regreso de repente encontraron a su padre cortando leña y le mostraron todo lo que habían conseguido, por lo que volvieron a casa y vivieron felices todos juntos.


La Caperucita Roja

Autor:los hermanos Grimm


Había una vez una niña llamada Caperucita Roja. Su mama, que sabía coser muy bien, le había hecho una caperuza roja para que estuviera calentita y protegida del viento y como a la niña le gustaba mucho la llevaba a todos los dias, por lo que todo el mundo la llamaba así.

Un día, la mamá de Caperucita la mandó a casa de su abuelita porque estaba enferma, para que le llevara en una cesta pan, chocolate, azúcar y dulces.

Su mamá le dijo: no te apartes del camino de siempre, ya que en el bosque hay lobos y es muy peligroso.

Caperucita iba cantando por el camino que su mamá le había dicho y , de repente, se encontró con el lobo y le dijo: 

-Caperucita, Caperucita, ¿dónde vas tu tan bonita ?. 

-A casa de mi abuelita a llevarle pan, chocolate, azúcar y dulces. 
-¡Vamos a hacer una carrera!- Le dijo el lobo
-Te dejaré a ti el camino más corto y yo el más largo para darte ventaja. 

Caperucita aceptó pero ella no sabía que el lobo la había engañado. El lobo llegó antes a la casa de la abuelita y se comió a la pobre ancianita. Cuando Caperucita llegó, llamó a la puerta: 


-¿Quién es?, dijo el lobo vestido con las ropas de la abuelita. 

-Soy yo, dijo Caperucita. Pasa, pasa nietecita.

Cuando Caperucita vio a su abuelita se sorprendió con su aspecto :


-Abuelita, qué ojos más grandes tienes, dijo la niña extrañada. 

-Son para verte mejor. 
-Abuelita, abuelita, qué orejas tan grandes tienes.
-Son para oírte mejor. 
-Y qué nariz tan grande tienes. 
-Es para olerte mejor.
-Y qué boca tan grande tienes.

¡Es para comerte mejor!.


Caperucita empezó a correr por toda la habitación y el lobo tras ella. 


Pasaban por allí unos cazadores y al escuchar los gritos se acercaron con sus escopetas y sus cuchillos de caza. Uno de ellos le dió un golpe muy fuerte al lobo feroz en la cabeza y el lobo cayó al suelo desmayado. El cazador cogió su cuchillo y le abrió la panza al lobo sacando a la abuelita de Caperucita, que aún estaba viva y para darle un escarmiento al lobo le lleno la barriga de piedras y le volvió a coser la barriga. Después de esto se fueron apresuradamente de allí.


Al cabo de un rato el lobo despertó y sintió una terrible sed y se fue corriendo al rio a beber agua pensando que la pesadez de su barriga era por la abuela de Caperucita. Al acercarse a la orilla, la barriga le pesaba tanto tantísimo que se tambaleó y cayó al agua, ¡ y se ahogó !. 


Caperucita después de este susto aprendió la lección y núnca jamás volvió a desobedecer a su mamá. 


Los Tres Cerditos


En el corazón del bosque vivían tres cerditos que eran hermanos. El lobo siempre andaba persiguiéndolos para comérselos. Para escapar del lobo, los cerditos decidieron hacerse una casa. El pequeño la hizo de paja, para acabar antes y poder irse a jugar. El mediano construyó una casita de madera. Al ver que su hermano pequeño había terminado ya, se dio prisa para irse a jugar con él. El mayor trabajaba en su casa de ladrillo. - Ya verás lo que hace el lobo con sus casas- riñó a sus hermanos mientras éstos se lo pasaban jugando.El lobo salió detrás del cerdito pequeño y él corrió hasta su casita de paja, pero el lobo sopló y sopló y la casita de paja derrumbó. El lobo persiguió también al cerdito por el bosque, que corrió a refugiarse en casa de su hermano mediano. Pero el lobo sopló y sopló y la casita de madera derribó. Los dos cerditos salieron pitando de allí. Casi sin aliento, con el lobo pegado a sus talones, llegaron a la casa del hermano mayor. Los tres se metieron dentro y cerraron bien todas las puertas y ventanas.


 El lobo se puso a dar vueltas a la casa, buscando algún sitio por el que entrar. Con una escalera larguísima trepó hasta el tejado, para colarse por la chimenea. Pero el cerdito mayor puso al fuego una olla con agua. El lobo comilón descendió por el interior de la chimenea, pero cayó sobre el agua hirviendo y se escaldó. Escapó de allí dando unos terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque. Se cuenta que nunca jamás quiso comer cerdito.



Pinocho

Autor:Carlo Collodi

Gepetto, el viejo carpintero, deseaba que su última creación, “Pinocho”, una bonita marioneta de madera, pudiera convertirse en un niño de verdad. El Hada Azul le concedió el deseo, no sin antes advertir a Pinocho que para ser un niño de verdad, debería demostrar que era generoso, obediente y sincero. Pepe el Grillo le ayudaría en esta labor, él sería su conciencia. Los días siguientes, en vez de ir al colegio, Pinocho se verá envuelto en una serie de malas aventuras llenas de desobediencias y mentiras, sufriendo el castigo de ver crecer su nariz de madera cada vez que miente. Pero en el fondo Pinocho tiene un buen corazón y gracias a Pepe el Grillo se dará cuenta de todos sus errores. Al fin Gepetto consigue su anhelado deseo, que Pinocho se convierta en niño y Pinocho no vuelve a ser desobediente, a portarse mal, ni a decir mentiras.





 

El Patito Feo


Autor: Hans Chrisitian Andersen

Una pata tiene varios patitos, pero uno de ellos es mucho más feo, tosco y torpe que el resto, por lo que todos lo dejan de lado y se burlan de él. El patito decide huir y se enfrenta solo y triste a los problemas del invierno. Al llegar la primavera, encuentra un grupo de cisnes que, para su sorpresa, son amables con él. Estos le hacen ver su reflejo en el estanque, y así descubrir que en realidad él era un bello cisne y no un pato como él creía.