Ricitos de Oro y los tres ositos
Cuando los osos no estaban, Ricitos de Oro entró a la casa probó la sopa del plato grande. -¡Ay! -gritó-. Esta sopa está muy caliente, probó la sopa del plato mediano. -¡Brrr! Está sopa esta helada, finalmente probó la sopa del plato pequeño. -¡Mmm! Esta sopa está deliciosa. Y se la comió toda.
Después de comer, Ricitos de Oro quiso dormir un poco, se acostó en la cama grande y dijo: -¡Está durísima!, entonces se acostó en la cama mediana y dijo: -¡Está muy blanda! Por último, se acostó en la cama pequeña, era tan cómoda que se quedó dormida.
Los osos regresaron a su casa. Papá oso dijo: -¡Alguien ha probado mi sopa!. Mamá osa dijo: -¡Alguien ha probado mi sopa también!, el osito dijo: -¡Alguien se ha comido toda mi sopa!
Los tres osos, tristes y hambrientos, decidieron irse a la cama. Papá oso dijo: -¡Alguien ha dormido en mi cama!, mamá osa dijo: -¡Alguien ha dormido en mi cama también!, el osito gritó: -¡Alguien está durmiendo en mi cama!. Ricitos de Oro despertó al ver a los osos saltó de la cama y salió corriendo sin parar.
